Cómo rodar “El Capital” de Marx

Per gentilesa del amics de la revista mientrastanto reproduïm un article aparegut al número 112 (2009) de la publicació referent a les notes que va deixar el cineasta rus Serguei Eisenstein per al seu projecte de rodar una pel·lícula sobre “El Capital” de Karl Marx.

A continuació reproduïm el text introductori de Josep Torrell i en el document adjunt trobareu les notes d’Eisenstein.

Nota previa

La primera edición de este escrito se remonta a enero de 1973, cuando la revista soviética Iskuosstvo Kino publicó las notas. Inmediatamente se tradujeron al francés (en la revista Écran nº 31, de 1974), aunque está versión estaba ligeramente abreviada; al italiano (en la revista Cinema Nuovo nº 226, noviembre-diciembre de 1974), y al alemán (en volumen tercero de Schriften de Eisenstein, Carl Hanser Verlag, Munich, 1975).

En castellano se publicó, en traducción de Laly Morán y Juan Antonio P. Millán, en el volumen de Jean y Luda Schnitzer, El cine soviético visto por sus creadores, Editorial Sígueme, Salamanca, 1975. Sin embargo, la versión original del libro (Le cinéma soviétique par ceux que l’ont fait, Editeurs Francais Reunis, París, 1966) no incluía el guión. Los responsables de la edición española lo incluyeron, con bastante buen tino, pero sin levantar la voz. De modo que casi nadie fue consciente de su existencia. En una nota editorial, afirman haberlo tomado de Aldo Grasso: Eizenstejn (Il Castoro, Milán, 1975), pero esto es escasamente creíble dado lo recortado del texto italiano (en comparación con el español).

El texto que se ha tomado como base es el que aparece en Barthèlemy Amengual: ¡Qué viva Eisenstein! (L’Age de l’Homme, Lausana, 1980, págs. 593-606), contrastado con el de Cinema Nuovo, debido a Giovanni Buttafava. La traducción literal del título sería «Como llevar a la pantalla El capital de Marx».

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Las notas van de mediados de octubre de 1927 a finales de abril de 1928. El rodaje de Octubre finalizo en Moscú el día 11 de octubre. La primera de estas anotaciones lleva la fecha del día siguiente. Einsestein permanecerá ocupado en el montaje de la película hasta enero de 1928. En fase de montaje, la película se encontró en medio de dos fuegos: la oposición y el partido. El aniversario de la revolución, la mañana del 7 de noviembre de 1927, Trotski había reunido a sus partidarios en una pequeña manifestación de la oposición, que fue sofocada por los miembros de la policía política. El mismo día, a media tarde, Stalin (el secretario general del partido) mandó suprimir todas las imágenes de Trotski que aparecieran en la película. En el ambiente enrarecido que esto provocó, circuló además un rumor insidioso de que Eisenstein y Alexandrov formaban parte del grupo trotskista y que el montaje lo estaban haciendo conforme a los deseos de la oposición, hasta el punto de tener que publicar un desmentido.[1] Además de toda referencia a los trotskistas, desaparecieron por el camino un par de secuencias.

El estreno de la película –con cien copias en circulación— fue el 14 de marzo de 1928. Las notas sobre El capital se convirtieron, también, en una reflexión sobre Octubre, tanto para «sacar las conclusiones que sugiere la segunda parte», como para observar «los primeros elementos de un método a seguir». Lo que sorprende, no obstante, es la inmediatez de su defensa cerrada de algunas secuencias, como «los dioses» y «la ascensión de Kérenski», por ejemplo. En realidad, las críticas a lo que se consideraron «errores» fueron inmediatas y hubo quien pidió públicamente que la película fuera remontada.[2] Lo más preciado por Eisenstein –y lo más novedoso y creativo— era, a la vez, lo que cierta concepción mayoritaria del cine definió en seguida como incomprensible y desfasado.

El 12 de mayo de 1928 se incorporó a la docencia en el VGIK (la escuela estatal de cine), y las notas se interrumpieron.

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El texto sobre El Capital marca también un cambio en el pensamiento de Eisenstein sobre el montaje, dejando atrás «el montaje de atracciones», y avanzando hacia «el montaje intelectual», que iba a ser el punto culminante de su reflexión antes de la llegada del sonoro.

A finales de 1945 o comienzos de 1946, Eisenstein escribió un material autobiográfico –no incluido en sus memorias—, El mal volteriano. En él, recuerda un artículo inédito «La atracción intelectual», conocido como «AI 28»:

Esta «tesis» […] es una tesis puramente lógica, abstracta, y, si se quiere, …intelectual.

Es decir, que es posible la puesta en la pantalla inmediata de conceptos abstractos, de tesis formuladas lógicamente, de fenómenos intelectuales y no sólo emocionales. […]

Es decir, que todo un sistema cinematográfico semejante es posible, un cine que permite hacer que se expanda emocionalmente la abstracción de una tesis.

Es decir, que «un cine intelectual» es posible. […]

Las posibilidades de un cine así son inmensas, claro está.

Sólo un cine así estaría en condiciones de llevar a la pantalla el sistema de conceptos contenidos en… El Capital de Marx.[3]

En realidad, «La atracción intelectual» postula sólo, en su parte final, el cine intelectual (diciendo que pasa de excitar los sentimientos a motivar la conciencia).[4] El artículo está fechado el 5 de abril de 1928, es decir, en los mismos días de las notas sobre El Capital, marcando así el surgimiento del concepto.

A partir de entonces, se pasará de las formulaciones iniciales («atracciones intelectuales» o «estímulos intelectuales») a la de «montaje intelectual» en una serie de textos del año 1929, que son los más conocidos de Eisenstein: «Dramaturgia de la forma cinematográfica», «La cuarta dimensión cinematográfica», etcétera. Después llegó el sonoro, y Eisenstein percibió que no le bastaban las herramientas teóricas de qué disponía para enfrentarse a él (y, de paso, al realismo socialista impuesto en su país), y empezó la lenta transformación del «montaje intelectual» en una tentativa de «montaje orgánico», que diera cuenta de todos los engranajes que componen una película


[1] «¿Por qué Octubre está en retraso?» en Kino, 20 de diciembre de 1927. Ahora en Jay Leyda: Kino. Histoire du cinéma russe et sovietique, L’Age de L’Homme, Lausana, 1976,  págs.275-276.

[2] Pueden verse algunos ejemplos en Richard Taylor & Ian Chritie (ed.): The Film Factory. Russian ans Soviet Cinema in Documents, 1896-1939, Harvard Film Studies, Cambridge-Massachusetts, 1988, págs. 216-234.

[3] S.M. Eisenstein: «El mal volteriano», en Cuadernos de cine nº 5, Valencia, 1985, págs. 74-76.

[4] Sergei M. Eisenstein: «A.I. 28 [Attraction intellectuelle 1928]», en François Albera (ed.): Eisenstein dans le texte, Cinémas, vol. 11, nºs 2-3, Montréal, primavera 2001.

Aquí trobareu les notes d’Eisenstein: «Como llevar a la pantalla El capital de Marx»

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